viernes, 17 de abril de 2009

La bella vida

Es muy probable, que alguna vez en sus vidas, se hayan sentido indiferentes respecto a algo, aburridos, con la mente confusa dándole y dándole vueltas a un tema realmente insignificante, quizas enojados con la vida, en palabras más acogibles, awebadón.  Y se han preguntado, realmente debo estar así? Es esa la única opción que tengo en ese momento por hacer?  Lo que pasa por mí es algo a lo que le debo dar cierto grado de "importancia" ?  Por qué me pasa esto a mí?

Pues por una simple razón, por afortunados y porque gozamos de una cantidad inmensa de bienes, de comodidades, de afecto, de respeto y personas, que están en nuestras vidas, para ayudarnos a salir adelante ante cualquier irrelevante "problema" que se nos presente.

Por qué siempre nos ponemos a pensar en las pequeñeces que ni siquiera logran nublar nuestra vida? Esas pequeñas cosas que no llegan a distorsionar el camino correcto que debemos seguir? 

Normalmente, ocupamos de sucesos impactantes, o momentos de "revelaciones divinas" casi, para lograr comprender la fortuna que tenemos con la vida que se nos ha dado, ya lo crean por gracia divina o aleatoriamente, no tenemos de qué quejarnos.

Poniéndome a pensar (oiga usted...) en estas cuestiones, traté de llegar a una conclusión del por qué actuamos así, y la verdad no encontré una totalmente acertada, pero una por la que me inclinaría bastante es el hecho de que nosotros, como costumbre desde antiguos tiempos, nos gusta crear obstáculos constantemente, nos gusta cuestionar y preguntar, nos gusta complicarnos la existencia y tratar de saber más y más cada día, y una de las razones de ello, es el no tener nada que hacer, quizás si nuestra mente estubiera ocupada en algo, no tendriamos tiempo para pensar o lamentarnos de nuestra situación.

A pesar de que muchas veces se dice que es mejor ver para arriba de nosotros y no para abajo, debemos mirar atrás de vez en cuando, para saber que hay personas que están en muchas peores condiciones que ustedes y yo, y así, agarrar agallas para seguir, para luchar y triunfar en lo que sea que queramos hacer, pero con cuidado de no caer en el peligroso conformismo, aberrante actitud culpable de terribles atrocidades y fiel amigo de la pereza, todo en un equilibrio.

Así que como un humilde consejo, valoren lo que tienen, hagan una lista de las cosas que han hecho hasta el momento de las cuales se siente orgullosos, aunque cueste, una lista de cosas positivas de su vida, de amigos, familiares, bienes, personas en general con las que saben que cuentan, buenos momentos en sus vidas, y verán como esa lista se hace grande y grande, como crece y nos abre los ojos para ver lo equivocados que estábamos, para despreciar lo negativo, y ver lo bello de la vida.

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