de miles de seres que nos carcomen por dentro,
quienes poco a poco se alimentan de mis necesidades y me desgarran,
unos seres que me hacen recordar los peores momentos de mi vida...y los empeoran.
En instancias donde he sentido que todo me decepciona, y las personas a mi alrededor,
cuando llego a esa conclusión sin premisas, sin bases, donde no soy nadie,
donde no valgo nada, menos que un grano de arena del desierto.
Cuando bruscamente me topo con la sorpresa,
de que aunque dé mi máximo esfuerzo, no es suficiente,
y hay cosas que sencillamente no puedo cambiar, o que nunca pasarán,
y nunca la podré poseer.
Situaciones en las que nada importa, donde apenas estoy comenzando, y no veo ni la luz al final del túnel.
Cuando deseo terminar, o hasta ser acabado para no seguir con la tortura,
y la decepción,
sino también el estar en una posición donde no sé lo que quiero,
una posición donde estoy casi por inercia.
Y las palabras de apoyo, por más extensas, por más inspiradoras, por más sentimentales que sean,
no me serán de ayuda, no cambiarán lo que siento,
mientras que por otro lado el ver la realidad, tener consciencia de no saber cuál es el sentido de mi vida,
estar desubicado, desesperado, en agonía, con melancolía que no busqué,
con una insatisfacción y una culpa que no puedo eliminar, sino más bien,
me enseñarán la mierda en que vivo, la infelicidad,
me hará ver lo equivocado que estaba y me ayudará a comprender,
a encontrar respuestas y justamente, explicar lo que pasa, en la medida de lo posible.


No hay comentarios:
Publicar un comentario